jueves, 18 de octubre de 2007

Sin intermediarios

Muchos de ustedes ya deben traer en el iPod In Rainbows, el nuevo disco de la extraordinaria banda inglesa Radiohead, que –contradiciendo todos los esquemas habituales de comercialización– decidió subir la producción a su sitio en Internet y permitir que cualquiera se lo baje, con buena calidad y sin DRM. Cada usuario le pone el precio que quiere al disco; y ya viaja en las redes P2P.
¿Esta ha sido una decisión correcta? La respuesta es sí. Sin intermediarios y un buen nivel tecnológico al alcance de cualquiera, la música irá por caminos que ahora están restringidos por las disqueras, con mucha más libertad para arriesgar en el sonido, en el uso de instrumentos y vocales, sin pasar por el criterio de algún productor-censor.
Con el muchas veces usado pretexto de que “es lo que la gente nos pide”, la industria musical genera insultos como RBD o Spice Girls, sólo para vender toneladas de discos, con el acompañamiento igualmente truculento de las estaciones de radio.
El caso de Radiohead ha sido acompañado, antes y después de la aparición de In Rainbows, de una estruendosa declaración de Trent Reznor, el genio detrás de Nine Inchs Nails, quien invitó abiertamente a su audiencia en Sydney a “robar” su música porque el canibalismo de su ex compañía (ahora es completamente independiente) hizo que en aquel país se vendiera su disco Year Zero en 29 dólares, un precio excesivo. Lo curioso es que Reznor recibió una respuesta cínica e impactante de parte de los ejecutivos de su ex compañía productora cuando les preguntó por la decisión de vender a ese precio su disco: “Tus seguidores son tan fieles que no les importará pagar un poco más”.
Hace unos días, Reznor volvió invitar a sus fans a “robar” su música, manipularla, compartirla, hacerla propia y disfrutarla al máximo:
“La última vez que estuve aquí me quejé muchas veces del precio ridículo de los CD aquí abajo (Australia). La historia fue recogida por muchos medios en todo el mundo y ahora mi compañía discográfica me odia porque les reclamé por ser unos avariciosos de mierda. No he tenido ocasión de comprobarlo, pero díganme, ¿ha bajado el precio de los CD? Veo un no, otro no, otro no. ¿Alguien ha visto bajar el precio? Bien, entonces saben lo que esto significa: roben el disco, róbenlo, róbenlo y roben alguno más para dárselo a un amigo y seguir robándolo. Porque de una u otra manera a estos hijos de puta tendrá que entrarles en la cabeza que están robando a la gente y que eso no está bien.” [Vía: La tejedora]
Por eso digo que los intermediarios se pueden morir con todo gusto, especialmente en las artes, donde sólo encarecen el acceso a las nuevas creaciones.
Justo de eliminar a los que estorban en medio se trata Internet y las innovaciones que lo rodean: de llegar mucho más fácil y pronto al usuario final, sin censuras ni “depuraciones”.

Cómo evitar ser espiado mientras se usa el eMule

Una investigación demuestra que el intercambio de archivos está vigilado

Tres investigadores de la Universidad de California (EEUU) han calculado la probabilidad de que un usuario de programas de intercambio de música y películas pueda ser identificado por compañías discográficas y productoras de cine. Su conclusión es que aquellos que usan eMule, Bittorrent o Kazaa sin tomar precauciones tienen todas las probabilidades de ser cazados.

publico.es
Sábado 13 de octubre de 2007
Los profesores del Departamento de Informática e Ingeniería de la citada universidad Michalis Faloutsos y Laxmi Bhuyan, junto al estudiante Anirban Banerjee, parten de la premisa de que la industria del ocio o empresas contratadas por ella crean falsos usuarios en las redes de intercambio de programas para atraer e identificar a los que comparten películas o canciones.
La industria no oculta que es cierto. La práctica atemoriza con una posible demanda, al menos, en EEUU, donde compartir archivos es ilegal (en España es legal mientras no haya lucro).
Lo primero que hicieron estos investigadores fue recopilar una serie de rangos de direcciones de Internet o IP sospechosas de pertenecer a la industria, a empresas especializadas en perseguir el tráfico P2P, como MediaDefender, o a la Policía.
Muchas de estas direcciones aparecen en listas negras elaboradas por organizaciones a favor del intercambio, con el fin de que los programas eviten usarlas (eMule impide que ordenadores con direcciones de rangos de discográficas se conecten a su red).
Según su análisis, sólo el 0,5% de esas direcciones IP son de alguna discográfica o productora. Del resto, pocas han sido identificadas; pero las que sí lo han sido, pertenecen todas a empresas especializadas en atacar o espiar las redes de intercambio.
Con la lista de direcciones sospechosas en la mano, dedicaron 90 días de 2006 a reunir 100 gigabytes de datos (todo el espacio del disco duro de un ordenador) provenientes de usuarios de programas de intercambio de EEUU, Europa y Asia.
Los datos extraídos son contundentes. En su informe ,se puede leer: "El 100% de todos los nodos son rastreados por entidades que aparecen en alguna lista negra y de media, entre el 12% y el 17% de todas las direcciones IP contactadas por nuestro programa aparecían en estas listas negras".
El estudio revela que los primeros cinco rangos de direcciones sospechosas concentran el 94% de las IP. Evitando estos cinco, se consigue reducir el riesgo al 1%.
Tres avisos a navegantes
Si no usa bloqueo de listas, será rastreado. Todas las pruebas que realizaron sin usar un sistema de bloqueo -programas como eMule lo llevan- acabaron por encontrarse con una dirección sospechosa.
Los rastreadores son difíciles de descubrir.
Las empresas que fisgan en lo que intercambian los usuarios, ponen mucho empeño en pasar inadvertidas.
El peligro vienede los ‘bogon’.
Una de las estrategias que siguen los fisgones para no ser identificados es usar los rangos de BOGON IP. Se trata de direcciones no pensadas para ser usadas en la Internet pública:12 de los 15 principales rastreadores se ocultan tras BOGON IP. Esconden deliberadamente su identidad mientras surten de archivos a las redes para pescar víctimas.