jueves, 25 de octubre de 2007

Diez programas gratuitos para descargar de Internet




Un ordenador nuevo suele incluir el sistema operativo, pero para las tareas más comunes es necesario obtener algunos programas.

1.- Navegadores de Internet.La renovación de Internet Explorer a finales del año pasado con el lanzamiento de IE7 supuso la incorporación al navegador de Microsoft de nuevas funcionalidades que antes eran exclusivas de sus competidores. Éstos, no obstante, siguen ofreciendo características que atraen cada vez a más internautas. Prueba el navegador libre Firefox y personalizalo a tu gusto, o dale una oportunidad a Opera. No te defraudarán.


2.- Mensajería y VoIP.En Internet hay que comunicarse y, a parte del correo electrónico, estas dos vías son las más rápidas y eficientes. Puedes utilizar la versión más básica del Messenger de Microsoft incluida en muchos sistemas operativos o descargar Live Messenger. También es posible saltar a la red de Google con Gtalk o a la de Yahoo!, e incluso decidirte por la comunicación por voz entre ordenadores o con teléfonos tradicionales a través de Skype.

3.- Ofimática."El ordenador es muy bonito y está bien de precio pero, ¿trae Word?", pregunta el potencial comprador. "Tiene una versión de prueba de Office y si no pagas te queda Works", responde el vendedor. "¿Word ha dicho?". No. Works es un programa muy básico para realizar las tareas mas simples que uno le puede pedir a un paquete ofimático. Pero si de verdad se quiere acceder a todas las funcionalidades de un conjunto de programas como Microsoft Office (Hoja de cálculo, procesador de textos, presentaciones) sin necesidad de realizar un gran desembolso la descarga más recomendable es la suite libre Open Office.4.- Tratamiento de imágenes.The Gimp es el programa desarrollado por la comunidad del software libre para realizar la misma función que cumple Photoshop, pero de forma gratuita. El interfaz es bastante similar aunque si has utilizado antes el programa de Adobe tendrás que acostumbrarte a algunos cambios. Para realizar ajustes mes simples de manera mucho más intuitiva puedes probar Picasa, que además te permitirá organizar tus coleciones de fotos o publicarlas en Internet.


5.- Reproductores multimedia.Windows Media no está nada mal, pero VLC lo reproduce todo con un consumo de memoria bastante aceptable. Existen versiones para Windows, Linux y Mac y con él podrás gestionar sin problemas toda tu biblioteca multimedia. Para la visualización de contenidos televisivos en directo puede recomendarse el uso de Zattoo, o Joost si lo que se quiere tener es televisión a la carta. Recuerda también que para ver determinados archivos puedes necesitar Quicktime o Real Player.

6.- Buscadores de escritorioLos discos duros no paran de crecer y con ellos la cantidad de información que almacenamos en el ordenador aumenta de forma considerable. Dotarse de herramientas para la búsqueda de contenidos dentro de nuestro PC resulta indispensable si no se quiere perderel tiempo navegando entre carpetas. Vista facilita las cosas en este punto, pero si se quieren probar otras opciones o si se utiliza otra versión de Windows. Google y Microsoft tienen programas gratuitos que pondrán en tu escritorio una caja de búsquedas para que encuentres cualquier cosa que puedas necesitar.

7.- Compresión de archivos.La llegada de las llaves USB de gran tamaño y la popularización de las grabadoras de cedés y deuvedés ha facilitado la movilidad de nuestros archivos. En todo caso, habrá ocasiones en que queramos por ejemplo enviar ficheros enormes a través de correo electrónico o queramos almacenar nuestras imágenes comprimidas para que ocupen menos espacio. WinZip y WinRar (en sus versiones de prueba gratuita) facilitan la división de los ficheros y permiten crear archivos de destino que se descomprimen con un simple doble clic.8.- Sonido y músicaExisten en el mercado herramientas para la edición profesional de audio, pero si no quieres dejarte parte del sueldo en ellas prueba Audacity, una opción libre y bastante efectiva con la que podrás realizar montajes de audio básicas para crear tu podcast o tonos de llamada para el móvil. Para la organización de tu biblioteca musical y la transferencia de archivos a tu iPod necesitarás iTunes de Apple.9.- Mapas Google Earth sigue siendo el rey si lo que buscas es situar sobre el globo terráqueo un lugar del mundo. Descárgalo y dare un paseo gracias a sus excursiones, activa la capa de Panoramio y recorre la Tierra a través de las imágenes tomadas por los internautas, haz clic sobre la casilla de edificios en tres dimensiones y observa las recreaciones de ciudades generadas por la comunidad de usuarios.10. Redes de intercambioLa descarga de archivos a través de redes P2P es una de las actividades más comunes entre los internautas españoles, de modo que no tardarás en echar de menos una herramienta que te permita acceder a las redes de intercambio para ofrecer tus archivos y hacerte con lo que otros ofrecen. Gestores como Ares, eMule, LimeWire, Pando o BitTorrent están entre los más descargados.

No todos los programas de pago tienen un competidor libre o gratuito, pero los que existen cumplen bien su función
fuente:20minutos.es / tecnologia

jueves, 18 de octubre de 2007

Sin intermediarios

Muchos de ustedes ya deben traer en el iPod In Rainbows, el nuevo disco de la extraordinaria banda inglesa Radiohead, que –contradiciendo todos los esquemas habituales de comercialización– decidió subir la producción a su sitio en Internet y permitir que cualquiera se lo baje, con buena calidad y sin DRM. Cada usuario le pone el precio que quiere al disco; y ya viaja en las redes P2P.
¿Esta ha sido una decisión correcta? La respuesta es sí. Sin intermediarios y un buen nivel tecnológico al alcance de cualquiera, la música irá por caminos que ahora están restringidos por las disqueras, con mucha más libertad para arriesgar en el sonido, en el uso de instrumentos y vocales, sin pasar por el criterio de algún productor-censor.
Con el muchas veces usado pretexto de que “es lo que la gente nos pide”, la industria musical genera insultos como RBD o Spice Girls, sólo para vender toneladas de discos, con el acompañamiento igualmente truculento de las estaciones de radio.
El caso de Radiohead ha sido acompañado, antes y después de la aparición de In Rainbows, de una estruendosa declaración de Trent Reznor, el genio detrás de Nine Inchs Nails, quien invitó abiertamente a su audiencia en Sydney a “robar” su música porque el canibalismo de su ex compañía (ahora es completamente independiente) hizo que en aquel país se vendiera su disco Year Zero en 29 dólares, un precio excesivo. Lo curioso es que Reznor recibió una respuesta cínica e impactante de parte de los ejecutivos de su ex compañía productora cuando les preguntó por la decisión de vender a ese precio su disco: “Tus seguidores son tan fieles que no les importará pagar un poco más”.
Hace unos días, Reznor volvió invitar a sus fans a “robar” su música, manipularla, compartirla, hacerla propia y disfrutarla al máximo:
“La última vez que estuve aquí me quejé muchas veces del precio ridículo de los CD aquí abajo (Australia). La historia fue recogida por muchos medios en todo el mundo y ahora mi compañía discográfica me odia porque les reclamé por ser unos avariciosos de mierda. No he tenido ocasión de comprobarlo, pero díganme, ¿ha bajado el precio de los CD? Veo un no, otro no, otro no. ¿Alguien ha visto bajar el precio? Bien, entonces saben lo que esto significa: roben el disco, róbenlo, róbenlo y roben alguno más para dárselo a un amigo y seguir robándolo. Porque de una u otra manera a estos hijos de puta tendrá que entrarles en la cabeza que están robando a la gente y que eso no está bien.” [Vía: La tejedora]
Por eso digo que los intermediarios se pueden morir con todo gusto, especialmente en las artes, donde sólo encarecen el acceso a las nuevas creaciones.
Justo de eliminar a los que estorban en medio se trata Internet y las innovaciones que lo rodean: de llegar mucho más fácil y pronto al usuario final, sin censuras ni “depuraciones”.

Cómo evitar ser espiado mientras se usa el eMule

Una investigación demuestra que el intercambio de archivos está vigilado

Tres investigadores de la Universidad de California (EEUU) han calculado la probabilidad de que un usuario de programas de intercambio de música y películas pueda ser identificado por compañías discográficas y productoras de cine. Su conclusión es que aquellos que usan eMule, Bittorrent o Kazaa sin tomar precauciones tienen todas las probabilidades de ser cazados.

publico.es
Sábado 13 de octubre de 2007
Los profesores del Departamento de Informática e Ingeniería de la citada universidad Michalis Faloutsos y Laxmi Bhuyan, junto al estudiante Anirban Banerjee, parten de la premisa de que la industria del ocio o empresas contratadas por ella crean falsos usuarios en las redes de intercambio de programas para atraer e identificar a los que comparten películas o canciones.
La industria no oculta que es cierto. La práctica atemoriza con una posible demanda, al menos, en EEUU, donde compartir archivos es ilegal (en España es legal mientras no haya lucro).
Lo primero que hicieron estos investigadores fue recopilar una serie de rangos de direcciones de Internet o IP sospechosas de pertenecer a la industria, a empresas especializadas en perseguir el tráfico P2P, como MediaDefender, o a la Policía.
Muchas de estas direcciones aparecen en listas negras elaboradas por organizaciones a favor del intercambio, con el fin de que los programas eviten usarlas (eMule impide que ordenadores con direcciones de rangos de discográficas se conecten a su red).
Según su análisis, sólo el 0,5% de esas direcciones IP son de alguna discográfica o productora. Del resto, pocas han sido identificadas; pero las que sí lo han sido, pertenecen todas a empresas especializadas en atacar o espiar las redes de intercambio.
Con la lista de direcciones sospechosas en la mano, dedicaron 90 días de 2006 a reunir 100 gigabytes de datos (todo el espacio del disco duro de un ordenador) provenientes de usuarios de programas de intercambio de EEUU, Europa y Asia.
Los datos extraídos son contundentes. En su informe ,se puede leer: "El 100% de todos los nodos son rastreados por entidades que aparecen en alguna lista negra y de media, entre el 12% y el 17% de todas las direcciones IP contactadas por nuestro programa aparecían en estas listas negras".
El estudio revela que los primeros cinco rangos de direcciones sospechosas concentran el 94% de las IP. Evitando estos cinco, se consigue reducir el riesgo al 1%.
Tres avisos a navegantes
Si no usa bloqueo de listas, será rastreado. Todas las pruebas que realizaron sin usar un sistema de bloqueo -programas como eMule lo llevan- acabaron por encontrarse con una dirección sospechosa.
Los rastreadores son difíciles de descubrir.
Las empresas que fisgan en lo que intercambian los usuarios, ponen mucho empeño en pasar inadvertidas.
El peligro vienede los ‘bogon’.
Una de las estrategias que siguen los fisgones para no ser identificados es usar los rangos de BOGON IP. Se trata de direcciones no pensadas para ser usadas en la Internet pública:12 de los 15 principales rastreadores se ocultan tras BOGON IP. Esconden deliberadamente su identidad mientras surten de archivos a las redes para pescar víctimas.

domingo, 14 de octubre de 2007

Internet, la descarga imparable


Las P2P de finales de los noventa han dado paso a potentes servidores para alojar y bajar archivos y a veloces redes encriptadas


Página de una web con enlaces para descargar en eMule y Bittorrent.
A finales de los años noventa, con la creciente popularidad de internet llegó la de sus primeras redes para compartir archivos. Se llamaban P2P, abreviatura del inglés «peer to peer» (de igual a igual), con un mecanismo que permitía a dos usuarios intercambiar su música gracias a un servidor central donde se gestionaban las búsquedas y las descargas. Aquello tuvo un nombre propio que destacó por encima de otros, Napster, pero la potente industria norteamericana del entretenimiento logró echarle el cierre. Fue en 2001, y ahora Napster, desde que se integró en Roxio, es un sistema de venta de música a través de internet, un sistema perfectamente legal, como el popular servicio de iTunes. Pero si Napster cerró sus puertas con el nuevo milenio, la posibilidad de compartir información (en este caso archivos, primero de audio y luego también de vídeo) quedó abierta y disparada a mil y una posibilidades, que hoy siguen creciendo, para desesperación de la industria del entretenimiento y los tribunales a los que recurren, incapaces de poner puertas al campo de las descargas. Uno de los problemas de fondo está, quizá, en la esencia misma de internet. La red nació para compartir información, e intentar frenar sus posibilidades en ese campo sería tanto como acabar con la misma red. Por eso, y por la forma de trabajo de programadores y de la comunidad informática, los sistemas de descarga han ido perfeccionándose con los años. De las primeras épocas, en las que un cliente servidor organizaba todo el proceso (allí se hacían las búsquedas y se posibilitaban las descargas) quedan todavía algunos supervivientes, como Soulseek, con servidor en Alemania, más de un millón de usuarios registrados y especializado en música no comercial. La segunda revolución de las descargas llegó con los servidores descentralizados. Apoyándose en nodos, los nuevos programas y protocolos de descargas ponían en contacto a los clientes desde la distancia, sin mancharse las manos en la tarea. Así, surgieron Gnutella, Kazaa, Ares Galaxy (hoy en día muy popular por su rapidez) y el vencedor de todos, el eMule, también conocido en España como La Mula, con más de dos millones de usuarios metidos en las distintas redes con las que trabaja. La tercera generación de redes de descarga llegó con la encriptación. Aunque no son tan populares como las anteriores, las propuestas de protocolos como ANts P2P, muy útiles en redes internas, impiden rastrear qué archivos se están moviendo y quiénes los están descargando. El problema es que el proceso de encriptación obliga a que los usuarios dispongan de un buen acceso a internet para no verse afectados con retardos y parones. Todavía quedan otras dos generaciones que suplen o mejoran las descargas a través de servidores. Una es la opción de Bittorrent. En este caso, para acceder a los archivos no hay que buscar en ningún servidor. Sólo hay que entrar en determinadas webs dedicadas a las descargas de música o películas y buscar el enlace del cliente Bittorrent desde el cual el archivo se descargará de forma rápida y sencilla. Un mecanismo similar es el de las llamadas webs de alojamiento. Portales como Rapidshare y Megaupload permiten subir cualquier tipo de archivos de forma gratuita (y de forma más rápida si se paga) y generan un link desde el que cualquiera puede luego descargarse ese archivo. Un link que viaja por foros y webs para facilitar a los usuarios el acceso a este material.
fuente: lne.es

La revolución de las descargas rápidas

Los nuevos programas de intercambio de archivos y los sistemas de alojamiento en páginas 'web' ponen en jaque a la industria de contenidos

Pese a sentencias como la que dictó la semana pasada un jurado de Estados Unidos condenando a una internauta a 126.000 euros por compartir canciones en la red, el intercambio de archivos por Internet, el P2P, goza de buena salud. Su éxito es tan imparable que ya ha surgido una nueva generación de programas y sistemas de descargas que está poniendo, una vez más, en jaque a las discográficas, los estudios cinematográficos y, en general, a la industria de contenidos.
Se trata, por un lado, de nuevos programas de P2P (del inglés peer to peer o entre iguales), mucho más sencillos, rápidos y seguros que los tradicionales como Emule o Bittorrent o Kazaa. Programas como Ares o Azureus están haciendo furor entre los usuarios menos familiarizados con la informática. Con otros se puede ver la película sin necesidad de descargas (Sinlamula.com o Peliculasonline.net). Pero lo último en descargas son los llamados sitios de alojamiento, desde donde los usuarios pueden bajarse directamente todo tipo de archivos, desde películas, canciones o videojuegos.
No se trata ya de P2P, porque no existe ningún intercambio de archivos entre usuarios sino puras descargas, desde el enlace al ordenador. Hay cientos de páginas web dedicadas al alojamiento de archivos, aunque entre las más famosas y profesionalizadas están Rapidshare, Sendspace, Megaupload o Filefactory.
Una de las mayores diferencias con los tradicionales programas de P2P es que estas páginas se financian por publicidad o, directamente, por el cobro de una cuota porque casi todos ellos ofrecen dos tipos de utilización: el gratuito y el de pago o premium. En el primero se limita tanto la capacidad de descarga como la velocidad, y no se garantiza la calidad del contenido, por lo que casi todos los usuarios optan por el pago, El abono anual a Rapidshare, firma radicada en Suiza, cuesta, por ejemplo, 54,99 euros.
Las sociedades de gestión de derechos, como la española SGAE, no han tardado en poner el grito en el cielo porque consideran que estos sitios, a diferencia del P2P (al que también combaten), tienen un flagrante ánimo de lucro. Según estas sociedades, no sólo se violan los derechos de propiedad intelectual sino que, en algunos casos, se comete una estafa.
"El Emule me daba pereza. Para empezar hay que ser un experto para configurarlo, abrir los puertos, desbloquear el cortafuegos, buscar buenos servidores y luego, cruzar los dedos para que funcione. Con el Ares no tengo esos problemas y va mucho más rápido", dice Jorge, de 26 años, técnico en electromedicina.
Una prueba realizada desde el mismo equipo con conexión ADSL de 3 Mbps parece darle la razón: la descarga de la película Azuloscurocasinegro de Daniel Sánchez Arévalo en Ares tardó una hora y cuarto; en Emule, 13 horas y veinte minutos; el álbum Premonición de David Bisbal, cuatro minutos y medios, en el primer sistema y 37 minutos en el segundo.
Ares nació en 2002, pero comenzó su despegue en 2005, cuando se convirtió en un programa de software libre para evitar problemas legales. Nadie sabe a ciencia cierta sus cifras de usuarios pero se estima que supera los cinco millones en el mundo. En España, donde su uso ha comenzado a ser popular apenas hace un año, ha superado ya los 200.000 usuarios, aún a cierta distancia de papá Emule, que tiene en torno a un millón. Una de las ventajas de este y otros programas es que el comienzo de las descargas es mucho más rápido y que la interfaz gráfica es muy sencilla, similar a la de programas como Windows Media o RealPlayer. Su punto débil: sólo cuentan con contenidos relativamente recientes.
Las descargas a través de páginas de alojamiento son algo más complicadas para el usuario. Para empezar por su gran proliferación, ya que utilizan blogs y foros para alojar los archivos. Por eso, en muchos casos son lentos, y en otros no funcionan porque son utilizados para colgar publicidad sin contenido real. Además, los archivos más pesados -vídeos o programas- están alojados en varias partes, por lo que se necesita descargarse un programa informático para pegarlos.
De ahí que los usuarios recurran a abonarse a los más populares mediante el pago de una cuota. Una vez instalados, pueden ser, con diferencia los más rápidos. Una película disponible comercialmente en DVD tarda apenas 20 minutos en bajarse. "Es tan sencillo como poner en el Google el nombre de la película que quieres seguido de rapidshare. Y te salen las páginas con los enlaces. Una vez que te familiarizas, es lo más rápido. Y no tienes que tener el ordenador encendido todo el día", dice Lorenzo, de 35 años, periodista, en una web.
Pese a la polémica y las demandas, las descargas viven su segunda edad de oro. Los datos (Red.es) lo corroboran; en el último año, el P2P ha crecido más de seis puntos y lo practica el 31,8% de los internautas.
fuente: elpais.com